11.4 C
San Luis

Block title

martes, abril 23, 2024
InicioSociedadEl pintor del Aconcagua que expone sus obras a más de cuatro...

El pintor del Aconcagua que expone sus obras a más de cuatro mil metros de altura

Miguel Doura combina su oficio de artista con el montañismo. Cada año escala el monte más alto de América para abrir una sala de arte que es récord Guiness.

Por primera vez, Miguel Doura consiguió tener el Aconcagua a sus pies en 1993. Por fin, después de tres intentos, había alcanzado la cumbre más alta de América, a casi 7 mil metros de altura, un buen motivo para desatar el festejo más desenfrenado.

Pero allí arriba, expuesto al viento helado de los Andes, cayó en la cuenta de que seguía atrapado por la conmoción que le había causado ese lugar “muy pictórico, exótico y extraterritorial” que había descubierto a 4.300 metros sobre el nivel del mar, un mojón casi providencial en la ruta de la pared Oeste para reponer fuerzas, antes y después de superar uno a uno cada obstáculo que le proponía ese trayecto en constante ascenso.

 Ahí mismo, en Plaza de Mulas, en el espíritu aventurero del escalador afloró repentinamente su faceta de artista plástico -perfeccionada durante cinco años en la Escuela de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón, en Buenos Aires- para dar forma a la idea de instalar sobre el suelo nevado del campamento base una galería de arte.

Parte de la obra de Miguel Doura exhibida en su atelier Nautilus, a 4.300 metros sobre el nivel del mar.Parte de la obra de Miguel Doura exhibida en su atelier Nautilus, a 4.300 metros sobre el nivel del mar.

Sin haberlo buscado, Doura encontró ahí el escenario ideal para reflejar en sus cuadros la inabarcable belleza de la montaña y exponer sus obras ante los ojos de los visitantes de todo el mundo, que llegan a toda hora deslumbrados por la desafiante silueta blanca del Aconcagua.

“Para mis amigos, colegas y familiares, eso era una locura, pero pude concretarlo”, recuerda el artista, después de haber afrontado 18 temporadas cargando a lomo de mula las instalaciones de su atelier desde la base de la montaña, el tramo final de un largo periplo que se inicia en Mar de las Pampas (donde vive Doura), con escalas en Buenos Aires, la ciudad de Mendoza y Puente del Inca.

La audaz apuesta de Doura no tardó en llamar la atención de escaladores y turistas. En ellos ejercen una atracción irresistible las 25 pinturas exhibidas bajo una carpa de 3,5 por 8 metros, que este “posimpresionista contemporáneo, una especie de Gauguin en medio de las montañas, no del Pacífico” -según su propia definición- crea con pastel al óleo, lo que le brinda colores puros y cargados de brillo.

Miguel Doura muestra el documento que certifica el reconocimiento de los Récords Mundiales Guiness.Miguel Doura muestra el documento que certifica el reconocimiento de los Récords Mundiales Guiness.

La fama de Doura -también reconocido como un avezado arqueólogo y fotógrafo publicitario- y su galería Nautilus trascendió las fronteras del país, a tal punto que en 2010 pasó a formar parte de los Récords Mundiales Guiness como “La galería de arte contemporáneo más alta del mundo”.

“Fue un antes y un después”, admite Doura, aunque advierte que “el Guiness no habla de calidad de trabajos. Lo mío no es el sandwich más grande del mundo. Nada de eso. Mi idea no es vender souvenires al paso. Es más: lo mejor no está colgado, no lo dejo a la vista del público”. Algunos visitantes -mayoritariamente del exterior- le compran cuadros y otros le recomiendan replicar su emprendimiento en la base del monte Everest, en Nepal. “No lo siento porque no busco otro lugar: el mío es el Aconcagua”, se planta Doura.

Ese innegociable lugar de pertenencia que el artista menciona una y otra vez ante todo aquel que quiera escucharlo es reivindicado por Doura en videos documentales sobre Nautilus producidos por History Channel y la cadena BBC, además de recorrer de punta a punta las páginas de “El pintor del monte Aconcagua”, un libro revelador sobre la apasionante vida de Doura publicado en cinco idiomas.

Una de las 25 pinturas que Miguel Doura exhibe en su sala Nautilus, sobre la ladera del monte Aconcagua, en Mendoza.Una de las 25 pinturas que Miguel Doura exhibe en su sala Nautilus, sobre la ladera del monte Aconcagua, en Mendoza.

Muchos supuestos entendidos en cuestiones de arte asemejan los trazos de Doura al estilo del artista neerlandés Vincent Van Gogh. De hecho, el pintor del Aconcagua fue invitado para exponer en el primer Museo de Arte Latinoamericano en Amersfoort, 53 kilómetros al sudeste de Amsterdam.

Pero Doura prefiere referenciarse en la talentosa mano de su colega Nikolai Konstantinovich Roerich -artista plástico de la academia clásica y viajero sin límites preestablecidos como él-, cuyos coloridos lienzos deslumbraban a las sociedades rusa y europea a fines del siglo XIX y principios del siglo XX.

Vista exterior de la sala de Arte Nautilus, en el monte Aconcagua.Vista exterior de la sala de Arte Nautilus, en el monte Aconcagua.

Vientos indomables de más de 100 kilómetros por hora sacuden la sala Nautilus, que se bambolea sobre la ladera tapizada de nieve y parece a punto de desplomarse. Bajo el techo de plástico sostenido por caños, a sus 61 años, Doura se desentiende de los arrebatos del clima amenazante y sigue enfrascado en lo suyo, resuelto a reflejar una nueva versión del paisaje que lo rodea.

Mientras el pincel se desliza con parsimonia sobre el atril, la entrada abierta de la tienda enmarca un recorte de los infinitos perfiles de la Cordillera, la impactante silueta a la que el artista recurre seguido para mantener encendida su pasión en las alturas. Observa detenidamente, baja la vista y vuelve a inspirarse.

NOTICIAS RELACIONADAS

MAS LEIDAS