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lunes, abril 22, 2024
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Otra cara de la crisis de las prepagas que afecta cada vez a más familias

  • En los últimos meses, las cuotas de los geriátricos llegaron a duplicarse.

La crisis en la salud, asociada al contexto inflacionario, también alcanzó a los geriátricos y a sus residentes a los que, en poco tiempo, la cuota les aumentó y hasta se les duplicó. Las prepagas que, en algunos casos, cubren parte del servicio para sus pacientes crónicos, dicen que vienen cumpliendo con las actualizaciones y que, durante 2023, sus aportes incluso superaron el incremento de las cuotas promedio en los geriátricos. Sin embargo, los familiares de las personas que viven en estos sitios sienten la suba, los complica y, según cuentan a Clarín, están buscando la manera de no tener que mudarlos.

Eleonora tiene a su mamá de 85 años viviendo en una residencia geriátrica ubicada en Belgrano desde el año pasado. “Fue una decisión que tomamos con mis hermanas y hoy vemos que ella está mucho mejor”, le dice a este diario.

A partir de la presentación de una medida cautelar, lograron que la prepaga se hiciera cargo de cerca de la mitad del valor mensual de la residencia, mientras que el resto lo cubren ellas con ahorros.

Según comenta, la situación cada vez se torna más compleja. “La cuota aumenta, desde diciembre los saltos son del 20% mensual, y la prepaga no actualiza al mismo ritmo, eso hace que cada vez nos tengamos que hacer cargo de un porcentaje mayor”, advierte y detalla que el geriátrico cuesta más de un millón de pesos por mes.

“Nos costó encontrar un lugar bueno por lo que no tenemos planes de sacarla ni cambiarla a pesar de la difícil situación económica”, agrega Eleonora.

La cuota de los geriáticos, como muchas otros otros precios, no paran de subir. Foto: Luciano ThiebergerLa cuota de los geriáticos, como muchas otros otros precios, no paran de subir. Foto: Luciano Thieberger

Un panorama similar enfrenta Diana con su madre. “El geriátrico va aumentando todos los meses desde hace medio año. Sube la cuota fija y también los extras (pañales y remedios). Hace tres meses pagaba 380 mil, hace dos me cobraron 420 mil y ahora me llegaron 500 mil”, repasa Diana, que remarca que es complicado sostener esos números en forma particular. “Estoy preocupada, ella es jubilada y pensionada pero con lo que cobra no alcanza. Estamos aportando con mi hermano pero cada vez se pone peor”, asegura.

Evaluó la posibilidad de sacarla del geriátrico, pero su mamá tiene 88 años, un cuadro de demencia importante y está muy adaptada al lugar, en el que vive desde hace 7 años. “Mientras podamos evitarle el cambio lo vamos a hacer, además, la atención es buena”, confirma sobre la residencia que queda en Villa Urquiza.

La suba de las cuotas también alcanzó a Fernando, que tiene a su mamá viviendo en un geriátrico de Caballito. “Siempre fue una institución de valores moderados, con habitaciones compartidas y sin lujos de ningún tipo. Hasta octubre la cuota era de 400 mil, pero a partir de ahí empezó a aumentar muchísimo y ahora avisaron que para febrero ya serán casi 800 mil. ¡Se duplicó en 4 meses!”, se lamenta. Y explica que la jubilación de su mamá “se incrementó mucho menos, sigue bastante por debajo de los 300 mil”.

Para Eugenio Semino, defensor de la Tercera Edad, la situación con el aumento de los geriátricos “es desesperante”. “La gente que no puede acceder en forma particular tiene que esperar meses para que el PAMI lo ingrese”, señala y dice que, en este escenario de crisis e inflación, “hay familias, pilas de familias, que no pueden pagar más y evalúan la posibilidad de sacar a su ser querido del geriátrico en el que se encuentra”.

El paciente, dice Semino, “tiene en la residencia a su familia sustituta: compañeros, cuidadores, médicos. Es muy traumático para él perder ese lugar”.

Las cuotas se dispararon a partir de una falta de regulación de precios. Foto: Luciano ThiebergerLas cuotas se dispararon a partir de una falta de regulación de precios. Foto: Luciano Thieberger

“El tema es que no existe una regulación de precios en los geriátricos. Los aportes de las prepagas no alcanzan o quedan desactualizados y, a la vez, está pasando que cada vez se suma más gente a la lista de espera del PAMI porque ya no pueden pagar uno particular”, sostiene.

Comenta que las prepagas más importantes suelen cubrir un arancel de entre 650 y 750 mil pesos, según la complejidad del paciente, cuando la cuota media hoy alcanza el millón de pesos.

Respecto de si hay más gente en lista de espera, fuentes del PAMI señalaron que “actualmente no se han observado cambios en la demanda de residencias de larga estadía. En este momento, PAMI cuenta con más de 540 prestadores y registra una ocupación de más de 20.500 camas“.

En tanto, aclararon: “Las listas de espera pueden estar sujetas a la disponibilidad en ciertas residencias pero desde el área no se registra faltantes de camas para ingresar a una residencia”. En otras palabras, explican que puede que haya demora en determinados geriátricos pero que si un afiliado del PAMI no busca un sitio específico, puede acceder a una cama sin problemas.

El gerontólogo Miguel Ángel Acanfora asegura que lo que está ocurriendo con los geriátricos forma parte de la crisis que se está registrando en el ámbito de la salud.

“Hoy no solo faltan insumos y personal. Hay gente que está evaluando la posibilidad de sacar a sus familiares de los geriátricos y solicitar atención domiciliaria porque no llega a pagar la cuota”, destaca y opina que se trata de un problema que “se va a seguir profundizando”

Coincide con Semino en que un cambio de estas características resulta traumático para el adulto mayor. “Además, en la mayoría de los casos, son trasladados a geriátricos porque lo requieren y la asistencia en la casa ya no resulta suficiente”, aporta.

Fuentes del sistema privado de Salud destacaron que los aportes realizados por las prepagas en la cobertura de geriátricos los fija la Superintendencia de Servicios de Salud por categoría y que esos montos se fueron actualizando incluso cuando las prepagas no aumentaban. En tanto, señalaron que en 2023 subió más el arancel exigido por la Superintendencia (121%) que el de la cuota promedio de los geriátricos (108%).

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