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sábado, junio 15, 2024
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Tomate prohibido: por qué ahora subió tanto el precio y adelantan cuándo bajará

  • Lo venden hasta 3 mil pesos el kilo y el suba ocurrió de golpe en pocos días.

En medio de la zozobra preelectoral y con los precios completamente explotados, salir a comprar cualquier producto de primera o enésima necesidad es una experiencia angustiante. Sin embargo, cuando nada parecía sorprender, el tomate logró dejar boquiabierto a más de un consumidor, con sus cartelitos de 1.500 a 3.000 pesos el kilo.

La suba que este fruto experimentó en los últimos días se vincula a variables estacionales, pero hay algunas particularidades -de este 2023 con temperaturas eclécticas- que se comentarán abajo.

En la práctica, el desprevenido que le gusta pedir “un tomate” para la ensalada coyuntural le tocará pagar, en el mejor de los casos, entre 300 y 600 pesos cada unidad.

“En el mejor de los casos” alude a las verdulerías de barrio, que en la ciudad de Buenos Aires -en zonas como Villa Crespo, Almagro, Paternal, Villa Urquiza o Barracas, pero también Avelleneda, por ejemplo, cruzando ya el límite provincial-, se consigue a entre 1.600 y 2.200 el kilo.

Como muy barato, se ofrece a 1.500 en locales aislados, pero en muchos casos son tomates -literalmente- hechos puré. Por otro lado, no puede eludirse la propuesta de los productores agroecológicos, con menor presencia comercial en la calle pero difusión firme en un nicho del boca a boca online, que este miércoles comercializaban el tomate a unos 1.300 pesos por kilo.

En los barrios más pudientes y en las cadenas de supermercados la cosa cambia: en la mayoría, el precio del tomate superaba esta semana los 2.400 pesos el kilo y llegaba hasta 3.000, una suba por encima del 200%, con respecto a los 600 a 850 pesos que costaba antes de esta abrupta aumentada.

El tomate, a casi 3.000 pesos, según la web de una reconocida cadena de supermercados. El tomate, a casi 3.000 pesos, según la web de una reconocida cadena de supermercados.

Para completar esta radiografía introductoria, no faltan las góndolas subidas -en lo declamatorio- al eslogan del ahorro paliativo de los Precios Justos. Según el comercio, prometen vender un kilo de tomate a 629, 643 o 649 pesos.

Es una diferencia porcentual de por lo menos 300%. Sin embargo, el tomate social generalmente brilla por su ausencia.

El precio del tomate y la variable estacional

Si bien todos los años, por particularidades estacionales esperables, suele haber un compás con precios muy elevados para muchos vegetales como el tomate, operadores del Mercado Central de Buenos Aires explicaron que este año hubo un par de detalles diferenciales.

Normalmente, hasta que empieza el calor, el tomate que se consume en Argentina viene en su mayoría del norte: Salta representa más del 20% de la torta tomatera y Jujuy, casi el 8%. Pero como este año los días de calor se demoraron incluso en esa región, la producción que suele cortarse en septiembre duró un poco más, hasta octubre y noviembre, inclusive. O sea que hubo más días de tomate con precio “no explotado”. El cambio, luego, fue abrupto.

En verdulerías porteñas y del conurbano el tomate ronda los 1.500 a más de 2.000 pesos el kilo. Foto Guillermo Rodríguez AdamiEn verdulerías porteñas y del conurbano el tomate ronda los 1.500 a más de 2.000 pesos el kilo. Foto Guillermo Rodríguez Adami

Cuando la producción del tomate del norte “cae” por el calor, debería empezar a aparecer en las góndolas la producción que viene de la provincia de Buenos Aires, que es casi el 35% de la participación para este vegetal en el país.

Sin embargo, otra vez, las noches más bien frescas de esta primavera hicieron que los tomates bonaerenses no terminaran de madurar y apenas asoman ahora. A medida que vayan adquiriendo madurez, aparecerá un volumen mayor en el mercado, algo que las fuentes pronostican para la semana que viene.

La razón del precio elevado de estas horas es que casi todo el país intenta abastecerse con los tomates que vienen de Corrientes, que según las estadísticas representa más del 20% de la producción argentina, pero ya estaría entrando en el tobogán de su ápice productivo.

La demanda debe ser grande porque en realidad el tomate correntino es, en este momento, de los más baratos. En el Mercado Central se vende a la mitad que el bonaerense, a menos de 400 pesos por kilo y a 7.000 el cajón.

Cuándo baja el precio del tomate

Aunque los ingredientes de una ensalada puedan ser muchos, el tomate se siente como un básico de difícil reemplazo. La buena noticia para quienes están buscando alternativas bajo protesta es que la semana que viene (en realidad dijeron “el lunes”, pero reconocieron que difícilmente cambie algo en un feriado), el tomate volvería a bajar.

El tomate "cherry", que suele ser mucho más caro, se consigue a casi el mismo precio que el común. Foto Guillermo Rodríguez AdamiEl tomate “cherry”, que suele ser mucho más caro, se consigue a casi el mismo precio que el común. Foto Guillermo Rodríguez Adami

Las fuentes del sector que hablaron con este medio apuntaron a una “vuelta a la normalidad” para el tomate, pero no se espera que otros productos que subieron bastante como la banana (1.500 pesos el kilo) corran la misma suerte, ya que están sujetos al capricho de las trabas a las importaciones.

Sobre el tomate, no dieron precisiones de un rango de precios esperable. El espectro de lo normal post-electoral parece demasiado amplio. Tanto como la imaginación lo permita.

Cambio climático, “El Niño” y el precio del tomate

Se sabe que en estos últimos meses de 2023, las temperaturas -tanto del invierno como de la primavera- fueron muy oscilantes. En el Servicio Meterológico Nacional (SMN) prefieren evitar afirmaciones aventuradas, pero no se pueden descartar ni la influencia del fenómeno meteorológico “El Niño”, ni tampoco la del cambio climático, que de a poco borronea la división tajante entre las estaciones.

Una verdulería del barrio de Barracas, con el tomate a precio elevado. Foto Guillermo RodríguezUna verdulería del barrio de Barracas, con el tomate a precio elevado. Foto Guillermo Rodríguez

Un informe que compartieron en el SMN basado en las temperaturas dominantes los primeros diez días de noviembre reafirma cómo la producción (y por ende el stock, lo que luego redunda en los precios) de algunos alimentos tiene una traducción directa en las temperaturas cambiantes de los últimos meses.

El texto aclara que “con respecto a las temperaturas, predominaron anomalías negativas respecto de la climatología 1991-2020, tanto en las máximas como las mínimas”.

Refuerza que “aún se observan temperaturas mínimas bajo cero a 5 cm del suelo en el sur de Buenos Aires” y aclara que, “como se describió anteriormente, al comienzo de esta década (N. de la R.: la expresión alude a los primeros diez días), la presencia de un sistema de alta presión, con su centro ubicado en el sur de Buenos Aires y norte de la Patagonia, generó bajas temperaturas, registrándose récords en esta variable”.

Mientras pasaba eso, en el norte “se produjo una circulación de aire desde el sector norte sobre el centro y norte del país, dando lugar a altas temperaturas, observándose también récords”. Récords comparables al precio actual de un puñado de tomates.

PS

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