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Uno de cada 5 estudiantes de secundaria la hace de adulto: la causa del fenómeno

  • A pesar del aumento, todavía son muchos los argentinos que no finalizaron el secundario y no intentan.

En el Día del Estudiante, ya no son solo los jóvenes los que festejan. Una de cada cinco personas que hoy termina el secundario lo hace en una escuela para adultos. El dato surge de un informe realizado por el Observatorio de Argentinos por la Educación, que destaca que la cantidad de egresados al menos se duplicó. En provincias como Chaco, Jujuy, Corrientes, San Luis y Salta el crecimiento es exponencial.

Entre 2001 y 2022, el número de graduados de los colegios secundarios para jóvenes y adultos aumentó un 128%. Uno de cada cinco egresados (19,7%) ahora termina la escuela en esta modalidad. En tanto, la matrícula de jóvenes y adultos creció un 12%.

Eso evidenció el trabajo “Terminalidad extendida: secundaria de jóvenes y adultos”, del Observatorio de Argentinos por la Educación.

De allí también se desprende que más del 90% de los jóvenes y adultos que cursan en esta modalidad asisten a escuelas estatales.

El otro detalle relevante es que, a lo largo de estos años, cada vez se sumaron más mujeres, tanto en la matrícula como en el egreso. Ellas representan al 53% del total.

Siete de cada diez (71%) alumnos de las escuelas para adultos tienen menos de 29 años. En tanto, un 13% de la matrícula es mayor de 40.

A pesar del aumento, todavía son muchos los argentinos que no completaron el secundario y no lo están intentando. Solo en la franja etaria de 18 a 29 años, hay 1.094.065 personas.

Matrícula y egreso, provincia por provincia

Las provincias donde más creció la matrícula de escuela para adultos en los últimos 20 años fueron Jujuy (652%), Corrientes (554%), San Luis (444%), Chaco (259%) y Formosa (111%).

Mientras que se ubican por encima del promedio nacional las provincias de Santa Cruz (21%), Neuquén (19%), Tierra del Fuego (18%), Mendoza (16%) y Ciudad Autónoma de Buenos Aires (15%).

En cuanto al número de egresados, Chaco (960,9%), Jujuy (857,6%), San Luis (383,6%), Corrientes (357,9%) y Salta (291,1%) son las provincias donde más aumentó. Solo en Río Negro (-18,7%) bajó la graduación en los últimos 20 años.

Cómo interpretar los datos

Martín Nistal, coautor del informe y analista de datos del Observatorio de Argentinos por la Educación, dice a este diario que, si bien queda mucho por hacer, el aumento debe leerse como un dato positivo. “La escuela común también tuvo un crecimiento en cantidad de egresados. No solo la de adultos. Eso muestra que aumenta la gente que tiene título secundario en general y no que hay más graduados adultos porque son menos los que completan la escuela en tiempo y forma”, precisa.

Y comparte números de otro trabajo realizado por el Observatorio junto al Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec) que confirman esta tendencia. “En 2003, el 58% de las personas de entre 18 y 24 años tenían título secundario (entre escuela común y para adultos). En tanto, en 2021, la cifra escaló a 66,8%. Si extendemos la edad a la franja de 25 a 29, el 72,3% se graduó para 2021”, destaca Nistal.

Por qué hay más graduados y qué falta

Las razones para entender el incremento en la matrícula y el egreso de la escuela para adultos está, según Romina De Luca, investigadora del Conicet y coautora del informe, en que hoy existen circuitos de terminalidad más cortos (de seis cuatrimestres) y con menor cursada presencial. “Se incorporó la posibilidad de hacer un esquema mixto que incluya momentos de virtualidad”, remarca De Luca y asegura que “con esta transformación interna lograron captar a los desertores más jóvenes”.

Consultada sobre las formas de lograr que la cifra de graduados siga aumentando, De Luca, que es coordinadora del área de Educación del Centro de Estudios e Investigación en Ciencias Sociales-CEICS, sostiene que la clave está en tener en cuenta las dificultades de los que quieren terminar de estudiar para poder acompañarlos.

“Sería útil, por ejemplo, que existan jardines comunitarios dentro de estas escuelas para adultos para que aquellos que son padres puedan dejar a sus hijos durante la cursada. Esto ya ocurre en algunas instituciones pero no en todas”, señala.

Existen carencias materiales también: “Ayudaría que tengan acceso a bibliotecas y su propia netbook. Mejorar sus condiciones estructurales de vida también contribuiría a que puedan finalizar la escuela”.

Ramiro Rojas, que es maestro de una escuela para adultos, comenta que “es un buen aporte poder dimensionar el crecimiento en el egreso”.

“Esto nos lleva a realizarnos preguntas tanto al interior de las instituciones como para las políticas públicas, que inviten a movilizar acciones para la mejora en la enseñanza y los aprendizajes de nuestros destinatarios”, agrega el docente.

​En la Fundación Uniendo Caminos cuentan con mentorías educativas desde 2018 en las que acompañan a más de 7.000 jóvenes y adultos de todo el país que quieren terminar sus estudios primarios o secundarios. Agustina Persoglia, su directora ejecutiva, destaca que “es clave orientar y guiar al adulto que decidió volver a la escuela, es una forma de intentar acortar la brecha de abandonos reiterados”.

Y aporta: “Coincidimos en la necesidad de mejorar y ampliar el registro y medición de datos para poder hacer un análisis de situación eficiente que permita ajustar las propuestas educativas a las necesidades y realidades de los jóvenes y adultos”.

La historia de Roberto, egresado del secundario para adultos

Roberto Agüero, de 61 años, estudió en el Cens 44 Héctor Germán Oesterheld, un instituto público. Él dice que si bien cuando era chico pudo iniciar sus estudios secundarios, no los concluyó porque empezó a trabajar en el oficio del calzado. Sin embargo, el deseo de volver a estudiar siempre lo tuvo con él, tanto que siempre procuró que sus hijas continuaran con sus formaciones académicas.

Llevaba varios años trabajando como colectivero cuando en 2015, con 53 años, decidió lanzarse a la aventura.

Roberto Agüero, egresado de la secundaria para adultos Cens 44, en el acto de entrega de su diploma.Roberto Agüero, egresado de la secundaria para adultos Cens 44, en el acto de entrega de su diploma.

Tras averiguar en diferentes institutos (entre ellos, algunos a distancia que no le convencieron), se inclinó por una de las escuelas de enseñanza pública de la Ciudad. Así, empezó a estudiar por la noche y a vincularse con sus compañeros, con quienes desarrolló una amistad por fuera de la secundaria.

“La experiencia de completar el secundario para adultos nutre muchísimo. Hablo de tener que romper con un montón de cosas, porque hace mucho que dejaste de estudiar. Eso es volver a un aula, el tema de ir todos los días es muy enriquecedor. Desde todos los lugares, porque tenés que volver a estar con un profesor, volver a mover tu cabeza, a romper con temores”, confiesa.

“Beto”, como le dicen cariñosamente los que lo conocen, comenta que la satisfacción de terminar el secundario no se compara con nada. Él asegura que su objetivo siempre estuvo claro: ahora ya no hay restricciones que le impidan estudiar las carreras que le interesan, como Periodismo Deportivo o Historia.

“Yo todos los años tengo que renovar el registro del transporte, y cada vez que voy tengo que completar mis datos, y entre mis datos, por ejemplo, estudios cursados. Cuando yo lo hacía anteriormente, ponía estudios primarios y nada más. Y cuando terminé el secundario, pude poner secundario completo. Y parece un detalle menor, pero son logros”, agrega.

Roberto destaca que es importante llevar un mensaje de aliento para quienes están en la duda de darse una nueva oportunidad y arrancar a estudiar en un secundario para adultos: “Hay que animarse, no hay que ponerse excusas, hay que pensar que uno puede intentarlo. Es una experiencia que te mejora, no solo en lo intelectual, sino como persona“.

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